Anticípate a los imprevistos creando tu fondo de emergencia.

En nuestro día a día estamos expuestos a situaciones imprevistas como, por ejemplo: que se nos pierda el celular, se nos queme la nevera, se nos quiebre un diente, nos enfermemos o incluso que nos quedemos sin empleo. Para que estas situaciones no nos pongan en apuros o interfieran en nuestros planes de ahorro; es importante contar con un fondo de emergencia. 

¿Qué es un fondo de emergencia?

Es el dinero que debemos tener reservado para atender aquellos gastos urgentes que surgen de una manera repentina. Evita que debamos recurrir a deudas con altos intereses o tengamos que vender nuestras pertenencias a precios bajos, dada la urgencia que tengamos. El fondo de emergencia también nos ayuda a que los imprevistos no se conviertan en un obstáculo para cumplir las metas financieras para las que estamos ahorrando.

¿Cuál es la diferencia entre ahorro, provisión y fondo de emergencia?

El ahorro lo constituimos con objetivos y plazos previamente definidos y lo destinaremos para hacer   que a futuro nos permitan tener un mayor ingreso. Por su parte la provisión, la realizamos para cubrir gastos que sabemos que vamos a tener en el futuro, como es el caso del pago de la matrícula de la universidad; mientras que el fondo de emergencia lo debemos destinar para gastos que no estábamos planeando y que no dan espera, por ejemplo, los gastos de taller para reparar un daño de nuestro vehículo.

Si queremos tener unas finanzas personales sanas, debemos tener además de ahorros, provisiones para los gastos que no son mensuales pero que tenemos la certeza de que llegarán y también el fondo de emergencia para las eventualidades que se puedan presentar.

¿En qué se usa el fondo de emergencia? 

Debe estar destinado para enfrentar situaciones como: el desempleo, una enfermedad que nos impida trabajar, la ruptura de un tubo en casa, un daño del vehículo, los gastos funerarios de un ser querido y todo gasto repentino que no esté cubierto por un seguro.

No debe ser utilizado para irnos de vacaciones o pagar los impuestos, pues si hacemos una correcta planeación, estos gastos serán cubiertos por las provisiones.

Ahora bien, es normal que queramos alcanzar rápido nuestras metas de ahorro y por tanto, vernos tentados a utilizar el fondo de emergencia para completar el dinero que nos hace falta; sin embargo, debemos tener presente que esto nos deja vulnerables ante cualquier imprevisto.

Como el caso de Federico, un amigo que a sus 27 años en su afán de cumplir el deseo de independizarse y comprar una casa propia, decidió utilizar el fondo de emergencia para completar el pago de la cuota inicial. Desafortunadamente un mes después perdió el empleo, lo que lo dejó sin dinero para cubrir sus gastos básicos. Como estaba desempleado no podía recurrir a un crédito formal, lo que lo obligó a pedirle dinero a un amigo que le prestó a un interés muy alto. Luego de 3 meses y en vista de que no conseguía trabajo y las deudas continuaban creciendo, se vio en la necesidad de vender su casa y dada la urgencia, debió acceder a venderla por debajo del precio de compra.

Recuerda: No debes gastar tu fondo de emergencia en algo que realmente no sea una emergencia.

¿Cuánto debo tener en mi fondo de emergencia?

Para definir cuál debe ser el tamaño del fondo de emergencia, requerimos identificar los riesgos a los que estamos expuestos. Los siguientes ejemplos nos dan una idea del tipo de preguntas que debemos hacernos para ayudarnos a identificarlos.

  • ¿Tus ingresos provienen de más de 2 fuentes?
  • Si por algún motivo no pudieras trabajar ¿Cuánto dinero seguirías recibiendo mes a mes?
  • ¿Cuántas personas dependen de tus ingresos? 
  • En caso de que pierdas tus ingresos ¿tienes a alguien que pueda hacerse cargo de tus gastos básicos, por ejemplo, tu pareja o tus padres?
  • ¿Qué tipo de gastos podrían generar tus pertenencias (mascotas, vehículos, inmuebles)?
  • ¿Cuentas con seguros de: vida, hogar, hipotecario, hospitalización, enfermedades graves, exequial, desempleo, vehículo, celular, entre otros; que te cubran según tus necesidades?

Después de realizar este análisis, debemos seleccionar cuál de todos los riesgos a los que nos enfrentamos, generaría un mayor impacto a nuestras finanzas personales. Y en el caso de que no podamos cubrirlo a través de un seguro, debemos estimar cuánto dinero necesitaríamos para contener su efecto.

Teniendo en cuenta que para la gran parte de nosotros el mayor riesgo al que estamos expuestos es a perder nuestro empleo debemos tomar nuestros gastos mensuales y restar aquellos que podrían ser eliminados o reducidos ante esta situación. Por ejemplo, reemplazar el plan de celular por recargas, suprimir algunas de tus suscripciones, incurrir en menores gastos de transporte, entre otros. 

Tan pronto como tengamos claridad de cuál sería el nivel de gasto mínimo que necesitaríamos para un mes, podemos estimar el tamaño nuestro fondo de emergencia, el cual deberá cubrir entre 4 y 6 meses de gastos, dado que este es el tiempo que en promedio tardaría una persona en Colombia en conseguir trabajo.

¿Cómo crear el fondo de emergencia?

Luego de conocer la cantidad de dinero que debemos alcanzar para construir nuestro fondo, el siguiente paso es definir cuánto destinamos mes a mes para su creación. Lo ideal sería guardar al menos el 10% de nuestro ingreso y de esta forma tardaríamos entre 32 y 48 meses en conformarlo; por tanto, es importante apoyarnos en los ingresos extras, bonificaciones y primas, para que logremos en el menor plazo posible su conformación. 

En aquellos casos donde utilicemos recursos de nuestro fondo de emergencia, debemos crear un plan para reponerlos en el menor tiempo posible y de este modo procurar para que el fondo siempre esté en niveles deseables. 

¿Dónde guardo el fondo de emergencia?

Teniendo en cuenta que este dinero debe estar disponible de forma inmediata para atender cualquier urgencia, lo ideal es que guardemos por lo menos un mes de gastos en un fondo de inversión de bajo riesgo y sin periodo de permanencia, o en nuestra cuenta de ahorros. Evitemos guardarla en efectivo, para prevenir la tentación de gastarlo en otro tipo de cosas. 

Por su parte, el resto del dinero debemos guardarlo en un producto financiero que nos permita obtener una mejor rentabilidad, para que de esta forma nuestro fondo no pierda mucho valor en el tiempo por el efecto de la inflación. De modo que, para este caso funcionaría bien un CDT con un plazo no mayor a 60 días. 

Ahora que sabemos sobre la importancia de contar con un fondo de emergencia, no esperes más tiempo para comenzar a crear el tuyo. Recuerda que es una ficha clave dentro del manejo de nuestras finanzas para no poner en riesgo nuestra estabilidad económica.

Se despide Adriana. ¡Nos vemos en una futura edición!