Hablando técnicamente los ahorros son las reservas monetarias realizadas por una persona, familia u organización con el objetivo de ser utilizados en el futuro para cubrir alguna necesidad o meta.


Ahorrar es abstenerse ahora para disfrutar después, como dirían las abuelas. Y como lo mencionamos alguna vez en el artículo ¿Qué es la estrategia de 50/30/20? Es el proceso de guardar dinero en efectivo o en una cuenta o fondo (por ejemplo, tu cuenta de ahorros, el fondo de tu empresa, etc) al cual puedas acceder en determinado tiempo.

Más allá de una definición técnica, la capacidad de ahorrar es un buen hábito financiero que convertido en tradición construye grandes patrimonios familiares y sociedades libres.

Pocas son las personas que logran desarrollar la disciplina necesaria para controlar los gastos y vivir dentro del presupuesto sin usar todo su ingreso disponible.  Son varias las consecuencias positivas de este actuar financiero; La primera es no entrar en crisis económicas producto de las deudas. La segunda es llegar a poseer un cierto capital para aprovechar las oportunidades de inversión que se le presenten. 

No debemos olvidar que un bien superior para alcanzar tanto individualmente como familiarmente es el bienestar financiero y el primer paso para ello es incrementar y mejorar nuestra capacidad de ahorrar.

El ahorro no es un extraño entre nosotros, lo conocimos en nuestra infancia gracias a las alcancías que nos presentaron nuestros padres. Eran aquellos marranitos  o tarros de lata con el dibujo del superhéroe de moda. Esos que cada vez que depositábamos una moneda en ellos nos hacía sentir que nos acercábamos más a cumplir nuestras metas y sueños; tener una nueva bici, el juguete de moda, o simplemente comprar un helado. De adultos, si logramos desarrollar este buen hábito sin lugar a dudas cumpliremos tarde o temprano nuestros objetivos financieros. 

El ahorro no se hace solo a través de monedas y billetes de las vueltas; unas buenas prácticas en el control de los gastos vitales de nuestra casa pueden ayudar a construir rápidamente un pequeño capital de inversión. Apagar la luz de las habitaciones no utilizadas, controlar el gasto de agua, evitar el desperdicio de la comida, entre otras pequeñas acciones coordinadas; se pueden convertir también en pilares fundamentales de la construcción de nuestros ahorros.

Existen varias formas adicionales de ahorrar, por ejemplo: las cuentas de ahorro, los CDTs, los Fondos de Inversión o los ahorros programados.

¿Cuál es la diferencia entre ahorro e inversión?

La diferencia fundamental entre el ahorro y la inversión es que en esta última esperamos que se genere alguna ganancia o pequeña utilidad mientras que en el ahorro no.

Aunque técnicamente todo lo que genere rentabilidad es inversión, cuando la rentabilidad y el riesgo son muy bajos, se pueden considerar más ahorro que inversión; pues el porcentaje de “ganancias” no es tan alto y genera más seguridad, que riesgo.

Un buen ejercicio para organizar nuestras finanzas personales puede ser llevar en una agenda o en un cuaderno el registro de los egresos, y tratar de eliminar los gastos innecesarios (lee más sobre gastos innecesarios y necesarios (Lee aquí que son los gastos). No se trata de vivir estrechos y cohibidos de cualquier antojo o placer grande o pequeño; se trata más bien de organizar nuestras finanzas personales para empezar a construir nuestro bienestar financiero.

Junto a nuestros registros, tener una alcancía para depositar las monedas o “las vueltas”, y hacerlo diariamente es caminar por el sendero del bienestar financiero propio y familiar. Una vez nuestro marranito o tarro esté lleno, podemos con este pequeño capital cubrir alguna necesidad puntual o hasta tener un gustico como una salida a cine, una buena cena, un pequeño viaje, etc.

Ahorrar así es un buen primer paso, un paso provisional. Pero el objetivo es llegar a hacerlo a través de otros instrumentos financieros que no solo permitan la acumulación de nuestras monedas, sino que nos ofrezcan otros beneficios como seguridad, conveniencia y rentabilidad, entre otros.

Instrumentos financieros para el ahorro

Cuentas de ahorro

Muchos bancos desarrollaron productos con públicos objetivos muy definidos y específicos, sin embargo, las cuentas de ahorro son el tipo de cuenta más sencillo que puedes abrir en cualquier banco. Una cuenta de ahorros, por definición, te permite depositar tu dinero seguro en el banco, para que no tengas que llevarlo contigo o esconderlo debajo del colchón.

Un beneficio de este tipo de producto financiero, es la posibilidad de retirar los fondos cuando los necesites. Esto significa que, en comparación con las inversiones regulares, se puede retirar el dinero en cualquier lugar y en cualquier momento.

Fiducuentas

Otra forma de ahorrar son los Fondos de Inversión y las fiducuentas. Si bien estos fondos suelen generan cierta rentabilidad dependiendo de tu tipo, los FIC con de bajo riesgo o conservadores son una muy buena opción para ahorrar también, pues como mencionamos antes, al generar una rentabilidad que no es tan grande, se alcanza a considerar como una estrategia para ahorrar.

Estos productos son un traje a la medida y sirven para cualquier objetivo financiero. Lo bueno de la extensa oferta de Fondos de Inversión es la posibilidad de  encontrar una que se acople a tus necesidades. En TRIBUTI hablaremos posteriormente de los FIC desde su otra cara, y como una gran oportunidad de inversión.

Un CDT

Un Certificado de Depósito a Término fijo (CDT) es una cuenta que mantiene una cantidad fija de dinero durante un período de tiempo fijo (por ejemplo, seis meses, un año o cinco años) a cambio de un pago de intereses por la entidad emisora. 

Cuando cobras o canjeas tu CDT, recibes el dinero que invertiste originalmente más los intereses que hayas pactado al inicio de tal inversión, por tal razón, los CDTs se consideran una de las opciones de ahorro más seguras. 

Algunos métodos de ahorro no convencionales

Las cadenas o natilleras

Otro método de ahorro fue impulsado por las personas que tenían la iniciativa de colaborar unas con otras, ejemplo de ello, las cadenas o natilleras. En las cadenas un organizador reúne a familiares o amigos con los cuales pactan una cuota mensual o quincenal y se rifan los puestos en los cuales cada uno recibirá el ahorro programado. Este método es similar a las alcancías pues no genera ningún interés, además del riesgo latente del incumplimiento de alguno de los participantes con la cuota pactada. Es casi un dinero que decides guardar para tenerlo como reserva en determinado tiempo cuando “te toque” el puesto.

Los sobres

El método de los sobres es otra de las formas de ahorro. Es sencillamente distribuir  tu ingreso en sobres cada uno marcado y destinado a pagar algún gasto. Además de los sobres como arriendo o cuota de la vivienda, alimentación, servicios públicos puedes incluir uno llamado ahorro. Todos los meses cuando llegue tu salario lo podrás nutrir y así verás a tu ahorro crecer. 

Con la digitalización de la economía muchos bancos han empezado a ofrecer a sus clientes billeteras digitales con bolsillos cumpliendo la misma función de estos sobres.

Lo importante de estos dos métodos es que el dinero pueda ser consignado en una cuenta mientras se hacen efectivos sus objetivos para evitar cualquier riesgo o percance, como le pasó a nuestro amigo David, que prefería guardar el dinero de casi 6 meses en sus sobres físicos y un día, sin querer, se le fue en la lavadora con su ropa. Por fortuna quedaron algunos pedazos y el banco le ayudó, pero nosotros preferimos prevenir, que lamentar.

Independiente del método de ahorro que elijas, lo importante siempre será empezar con el hábito de ahorrar. Al desarrollar el hábito de ahorro podrás eliminar deudas y construirás un gran capital de inversión y así poco a poco, obtendrás un robusto patrimonio.

Te deseamos éxitos empezando a construir tu bienestar financiero desde el ahorro. 

Se despide Diego ¡y nos vemos en otra edición!