El día de hoy te habla Mae de Tributi. Hace un tiempo atrás tuve la oportunidad de entrevistar a uno de los ejecutivos más importantes de banca en el país, su nombre es Jorge, y debido a una situación financiera que tuvo, aprendió el método 50/30/20.

La experiencia de Jorge le permitió estar listo para llevar el control de sus ingresos y gastos, y aunque no lo sabía en ese momento, la regla 50/30/20 le ayudaría a salir de esa situación financiera más adelante.

¿Cómo aprender de mis finanzas personales?

Jorge tuvo su momento de aprendizaje (una situación o circunstancia donde tienes un punto de inflexión en cierto tema de tu vida y nace en ti la oportunidad de mejorar o cambiar) siendo Ejecutivo Comercial en una multinacional. Él se encargaba del manejo de clientes internacionales, por ende, cuando generaba comisiones podía doblar o hasta a veces triplicar su salario neto. 

Lo que él hacía era sumar sus comisiones con su salario normal, y en vez de separarlos, los tomaba a ambos como ingresos fijos: Primer error. Las condiciones siempre se prestaban para que aumentara sus comisiones, y aunque algunos meses bajaran, ya le había cogido el tiro a ese promedio. Así que empezó a crear proyectos con esos “ingresos netos”: Segundo error.

Pasaron unos años y él decidió comprarse la última camioneta BMW del momento, pero desafortunadamente 6 meses después, aún faltando mucho tiempo para terminar de pagarla, la multinacional quebró. En sus intentos de recuperarse decidieron hacer recortes de personal. Por suerte, él sólo tuvo una leve modificación en su cargo, sin embargo, las comisiones dejaron de existir para él. 

¿Cómo tomamos mejores decisiones financieras?

Lastimosamente a veces esperamos que nos sucedan cosas trágicas para tomar decisiones frente a nuestras finanzas personales y muchas veces no nos detenemos a realizar una revisión de nuestros ingresos. Como en el caso de Jorge, que decidió tomar en cuenta ingresos variables (sus comisiones) como ingresos fijos, y además de eso, crear proyectos (como comprar una camioneta) con base en esos ingresos “no recurrentes”. 

Jorge tuvo meses apretados después de ello, pero gracias a que tenía un fondo de emergencias, el golpe en su economía durante algunos meses no fue tan duro; su fondo le ayudó a sopesar la diferencia de cuando tomaba en cuenta sus comisiones en sus ingresos netos. Sin embargo, tuvo que vender la camioneta para pagar el crédito y perdió un buen porcentaje de su valor en la operación.

A pesar de su limitada educación financiera en ese entonces, su situación financiera no fue crítica. Sin embargo, haber vivido eso le permitió ser más consciente y responsable, y así a hoy desarrollar su inteligencia financiera y planear con más responsabilidad.

¿En qué consiste la regla 50/30/20?

Además de solventar la situación con un fondo de emergencias, inicialmente un presupuesto o plan rígido no le iba a funcionar. Tenía que adquirir el hábito de ahorrar primero y conforme eso ir adaptándose y escalar de nivel. Pues aunque administrar los números puede ser “sencillo”, administrar nuestros deseos, necesidades y metas a veces es humanamente difícil. Por ende, cuando conversamos en esa ocasión, le recomendé revisar la estrategia 50/30/20 para empezar un plan financiero.

La senadora estadounidense Elizabeth Warren popularizó la llamada "regla presupuestaria 50/30/20" en su libro All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan. La regla básica es dividir los ingresos después de impuestos y asignarlos así: 50% en necesidades, 30% en deseos/caprichos/gusticos y destinar el 20% restante a los ahorros, inversión o saneamiento de deuda.

Aunque es posible que un presupuesto te estremezca de solo pensarlo, afortunadamente con esta regla podemos empezar un plan financiero sencillo.

Aquí te vamos a enseñar cómo aplicar y adaptar este método a tu situación financiera:

  1. Calcula tus ingresos mensuales

Calcula tus ingresos mensuales después de prestaciones sociales y retención en la fuente (eso aplica y depende de tus empleadores o tu tipo de contrato). Para proceder, deberás tener en cuenta solo tu ingreso neto. Por ejemplo, si tu contrato es por prestación de servicios, deberás calcular tus ingresos después de realizar el pago de tus aportes. 

¿Cuáles son los ingresos netos? 

Hay una diferencia entre ingresos brutos e ingresos netos: el ingreso bruto es el total de todos tus ingresos, mientras que el ingreso neto es el dinero que realmente tienes disponible a tu discreción. El ingreso neto es igual a tus ingresos brutos menos los pagos de impuestos, devoluciones, rebajas y descuentos. 

Por ejemplo, a Jorge le pagaban un salario, ese era su ingreso bruto. Sus comisiones también contaban como ingresos brutos. Su ingreso neto será la suma de todos sus ingresos (salario + comisiones) menos impuestos (impuesto vehicular, predial, impuesto de renta pagado en retefuente, etc).

¿Cuáles son los tipos de ingreso?

Hay varios tipos de ingresos, pero en este caso hablaremos del ingreso fijo y el ingreso variable. El ingreso fijo es todo todo aquello que percibes de manera regular, como pensiones o tu salario. Y el ingreso variable es lo que no percibes con una periodicidad o valor constante, como las comisiones. 

Por ejemplo, Jorge recibía un salario, y además comisiones. Su salario era su ingreso fijo y sus comisiones su ingreso variable. Si trabajas por cuenta propia o solo a comisión puede ser difícil determinar cuántos son tus ingresos fijos y variables durante un mes determinado. Para este ejercicio, te recomendamos que tomes como ingresos fijos el valor mínimo de ingresos en un mes que recibiste durante los últimos 12 meses y la diferencia de cada mes con ese valor como ingreso variable.

  1. Clasifica tus egresos y gastos
  1. Identifica y anota tus necesidades

Todo eso que se te viene a la cabeza que sí o sí se debe pagar y sin lo cual no puedes vivir. Una vez se analice cuál porcentaje de tu salario se gasta en esto, lo ideal es que represente menos del 50%. Si suma más, debes analizarlo y ver cómo puedes disminuirlo. El hecho de que sean necesidades no significa que no puedas reducir estos gastos.

¿Cómo identifico si algo es realmente una necesidad? 

La regla de oro para determinar si es una necesidad es preguntarte a ti mismo ¿qué tanto requiero esa “necesidad” en mi quehacer diario? Ejemplo, si en estos momentos trabajas de forma remota en tu casa, un plan internet se vuelve una necesidad, porque sin ello no puedes cumplir con tu deber. O si trabajas en tu oficina y debes movilizarte hasta tu oficina, la gasolina o los pasajes serán una necesidad porque de eso dependerá tu trabajo. Si eres universitario y debes sacar fotocopias constantemente o comprar materiales, eso se convertirá en una necesidad también, porque sin eso no podrás culminar tus estudios. 

  1. Los deseos

Son cosas que no son esenciales para vivir o para tus quehaceres diarios, como el mes en el gym, un nuevo celular, la nueva colección de ropa, o un servicio de streaming (Netflix, Spotify, etc). Aquí es donde gastamos el dinero para divertirnos, pasarla bien. Está bien tener un presupuesto para esta sección, siempre y cuando no supere el porcentaje de tus necesidades. No tendría sentido que fueran deseos si se convierten en cargas de conciencia, o peor, cargas financieras.

  1. Ahorro,  inversión o saneamiento de deudas.

Antes de discriminar el último 20% de la estrategia 50/30/20 que se dispone para ahorrar, invertir o saldar tus deudas, es importante que entiendas que para este paso debes ser muy consciente de tu situación financiera actual.

¿Qué es el ahorro? 

Es el proceso de guardar dinero en efectivo o en una cuenta o fondo (por ejemplo, tu cuenta de ahorros, el fondo de tu empresa, etc) al cual se puede acceder en el futuro.

¿Qué es la inversión? 

Existe una gran diferencia entre ahorrar e invertir. Aunque ambos tienen un lugar importante en tu vida financiera, juegan papeles muy diferentes. La inversión es el proceso de usar tu dinero para comprar un activo que tiene una probabilidad de generar una tasa de rendimiento a lo largo del tiempo (como un Fondo de Inversión Colectiva o acciones, o un bien inmueble que pongas en arriendo)

¿Qué es una deuda? 

Es una obligación que contrae un deudor (quien la pide) con un acreedor (quien la entrega) de reintegrar cierto beneficio (dinero) en una fecha futura bajo un acuerdo y condiciones pactadas previamente (intereses, tiempo, periodicidad de pagos).

El último paso para la regla 50/30/20 se realiza después de cubrir tus necesidades y deseos y preguntarte; ¿se ciñen al 80%? ¿se pasa de ese porcentaje, o es menor?, en este momento deberás analizar tus patrones de consumo o gasto. Aquí te presentamos dos casos que te podrían suceder:

  1. Las categorías de necesidades o deseos superan el 80% y no te permiten ahorrar o invertir porque te están generando deudas. Ejemplo, en el porcentaje de deseos una parte de tu dinero se va a pagar ropa o videojuegos que empiezas a diferir en tu tarjeta de crédito. Si este es tu caso, te recomendamos que tu objetivo sea revisar cómo manejas y ajustas tus gastos y luego de eso, intentar no pasarte en lo posible de ese 80%. 
  2. Las categorías de necesidades o deseos puede que no superen el 80%, sin embargo, no puedes ahorrar o invertir porque tenías deudas pasadas. Ejemplo, si pediste un crédito de libre inversión para un viaje con tu familia y aún estás pagándolo. Si este es tu caso, te recomendamos que tu objetivo sea enfocarte en el saneamiento de esa deuda para luego sí proceder a disponer de porcentaje restante para ahorrar o invertir.

Aquí es importante entender que una deuda no necesariamente es mala. Si asumiste una deuda para comprar algo que aumentará de valor y puede contribuir a tu salud financiera general, es posible que la deuda sea buena, por ejemplo, una hipoteca o un préstamo estudiantil. Que una deuda sea buena o mala dependerá principalmente de tu situación financiera actual.

Quizá al inicio es difícil adaptarse a un plan financiero, pero escucha, lo entiendo. He estado allí, Jorge estuvo ahí. Todos cometemos errores con nuestras finanzas. Todos hacemos cosas que nos gustaría poder volver atrás y cambiar. No estás solo amigo, hoy tienes la oportunidad de cambiar tu forma de pensar sobre el dinero y con la estrategia 50/30/20 llegar al punto de equilibrio será más fácil y llevadero.

¿La regla 50-30-20 aplica igual para todos?

Aunque no siempre es fácil llegar a la regla 50/30/20, nos sirve de guía para ayudarnos a administrar nuestras finanzas personales. Este presupuesto basado en distribuir nuestros ingresos nos permite que empecemos a entrenarnos y esforzarnos constantemente por alcanzar nuestras metas. Este año podría ser 70/15/15 o el siguiente mes 60/15/25 con algunos cambios estratégicos.

Esta regla no aplica igual para todos, por ende, la proporción que mejor se adapta a tu vida es solo tuya. Aquí te dejamos 3 factores que deberás tener en cuenta para determinar los porcentajes ideales conforme a tu situación:

  • La etapa del ciclo de la vida: Las necesidades y deseos varían si apenas estás empezando tu vida laboral o si estás empezando a consolidar familia.  Por ejemplo, un recién graduado que todavía vive con sus padres no tiene muchos gastos en necesidades, por lo que podría destinar un % menor a ese rubro. En cambio, para unos nuevos padres pagando un apartamento y la educación de sus hijos, es normal que deban destinar un mayor % en cubrir las necesidades. 
  • Tu carrera:  Piensa en un jugador de fútbol o un militar, su etapa productiva es más corta que la de una persona promedio; por ende, durante su etapa productiva deben destinar más dinero para ahorro o inversión.
  • Naturaleza de tus ingresos: Si cuentas con ingresos fijos y variables en tu diario vivir, deberás analizar muy bien la distribución de porcentajes en la regla 50/30/20 y en general, en tu planeación financiera. Si dentro de tu naturaleza hay ingresos variables (como comisiones, bonificaciones, honorarios extra) deberás poner en práctica tu inteligencia financiera a la hora de discriminar los porcentajes. Por ejemplo, si Jorge como ejecutivo comercial puede duplicar su salario por sus comisiones, podría aprovechar esos ingresos extra para aumentar su porcentaje de inversión.
  • Tus objetivos:  Más allá de verificar en qué etapa del ciclo financiero de la vida te encuentras, realizar un un análisis de cuáles son tus objetivos a corto y mediano plazo definirá la creación de tus objetivos y así mismo, tus porcentajes. Para alguien que decide empezar su maestría, lo lógico sería que destinara un porcentaje a necesidades muchísimo menor debido a que su necesidad es ahorrar más y gastar menos.


Construir tu plan financiero es todo un proceso, y es importante celebrar los pequeños avances, cuanto más te concentres en la felicidad y la satisfacción que sentirás al lograr tus principales objetivos financieros, más motivado estarás para adaptarte a un nuevo presupuesto.  El punto no es la perfección, es el progreso, estar aquí es un paso adelante en el camino del bienestar financiero.

Te invitamos a que hagas tu propio presupuesto al estilo 50/30/20. Escríbenos tu correo y nombre completo y te enviaremos la plantilla. Recuerda que tu suscripción incluye el material para construir tu Plan Financiero paso a paso asesorado por nuestros expertos en Tributi de finanzas personales.

Para aprender más sobre estos temas síguenos en nuestras redes sociales, déjanos tus comentarios, mándanos una foto de tus metas escritas, etiquétanos, ¡o cómo prefieras! Pero cuéntanos cómo te fue creando tu presupuesto 50/30/20.

Nos vemos en una próxima edición, y no olvides:

El ahorro de hoy es el cumplimiento de tus metas y el bienestar de mañana.