Luego de hacer el análisis de la declaración de renta del presidente Iván Duque, llegó la hora de darle una mirada a la declaración de la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez, que al igual que la del presidente, tampoco tuvo impuesto a pagar. ¿Pero a qué se debe esto? Aquí te lo contamos. 


Según la información de la declaración de renta, en el 2018 la vicepresidenta tuvo ingresos totales por $219 millones, de los cuales $72 millones corresponden a pensiones, y $147 millones a salarios, monto que se encuentra acorde con lo establecido para su cargo (esta información coincide con la de otra declaración que por Ley deben presentar los funcionarios públicos).

Continuando con la información de la declaración, sobre los $147 millones Martha Lucía hizo aportes a salud y pensión por $4.229.000, valor que aunque es muy inferior a lo normalmente requerido por ley, pues estos aportes corresponden normalmente al 9% de los ingresos (4% salud, 4% pensión, 1% solidaridad) que sería más o menos $13.2 millones, en el caso de la Vicepresidenta debe tenerse en cuenta que ella es pensionada y que, por tanto, no debe hacer aportes a pensiones, por lo que posiblemente sus aportes no sean del 9%, sino del 5%. En cuanto a las deducciones, tomó un valor de $35.902.000 que se ve normal y que, así como en la de Duque, no supera el 40% de sus ingresos, por lo que se encuentra dentro de los límites permitidos.  

Con estos números, se determinó un impuesto de renta de $18.221.000; es decir que, por los ingresos que generó durante el 2018, Martha Lucía Ramírez sí tenía que pagar impuesto de renta a la DIAN; pero como se le practicaron retenciones en la fuente por $20.755.000 y adicionalmente, tenía un anticipo de renta (1) del año anterior de $9.192.000, su declaración inicialmente arrojó un saldo a favor de $11.726.000

Sin embargo, llama la atención que el anticipo calculado para pagar este año sea exactamente el mismo valor del saldo a favor. El anticipo se puede calcular de dos formas: por la primera daría un valor de 0 (2), entonces no se utilizó esta opción; la segunda, requiere información de la declaración de renta del año pasado, pero parece llamativo que utilizando esta opción haya dado un anticipo exactamente igual al valor arrojado como saldo a favor (3). 

Vale la pena notar que es una práctica mala, y común, no reportar el saldo a favor y en su lugar llevarlo como anticipo de renta, porque este último suele ser un concepto que audita menos la DIAN. Con la información que tenemos, no podemos clarificar por qué se reportó anticipo en vez de saldo a favor. 

Por otra parte, es normal que no se haya generado impuesto de renta sobre los ingresos por pensiones de $72 millones, pues en Colombia las pensiones inferiores a $33 millones mensuales no pagan impuestos.Adicionalmente, en la declaración se reportaron ingresos de $1.292 millones por rentas no laborales (un valor que puede corresponder a un sinfín de conceptos, como por ejemplo a venta de bienes o acciones que haya tenido por menos de dos años, seguros, indemnizaciones, etc.), pero sobresale que los costos y gastos asociados a dichos ingresos suman aproximadamente $6.027 millones, generando una pérdida de $4.700 millones. Parece ser entonces que, la vicepresidenta liquidó un negocio que le salió bastante mal en el 2018.

Patrimonio muy alto sobre el que (correctamente) no se generó impuesto

En su declaración de renta, Martha Lucía reportó bienes por $7.679 millones entre los que se encuentran cuentas bancarias, acciones, inversiones, cuentas por cobrar y bienes inmuebles, y deudas por $5.725 millones correspondientes a obligaciones con bancos y con proveedores de su campaña electoral; así el patrimonio líquido de la vicepresidenta fue de $1.953 millones. Sin embargo, recordemos que la renta presuntiva se calculó sobre el patrimonio del 2017 (a esta información no pudimos acceder), y de acuerdo con la información de la declaración esta fue igual a cero. Por esta razón, su impuesto se calculó sobre los ingresos.


Conclusión

En resumen, partiendo de la información a la que pudimos acceder, encontramos que los aportes a salud y pensión parece que no fueron calculados de acuerdo con el nivel de ingresos informados en la declaración; por otra parte, resulta extraño que el valor del anticipo sea igual al saldo a favor, pero nos queda imposible verificar si es correcto o no sin la declaración de renta del año anterior. Finalmente, la pérdida que tuvo en el 2018, parece corresponder a un negocio que realizó en el 2018 y que salió muy mal.


(1) Recuerda que el anticipo de renta es un valor que se calcula con el 75% de lo que pagaste en la declaración del año anterior; la DIAN te pide que pagues este valor en tu declaración de renta del año anterior como un abono para el año siguiente, ya que la DIAN supone que tus ingresos no van a variar entre un año y otro, por lo que tu impuesto a pagar en la declaración del año siguiente tampoco deberá variar tanto.
(2) Una forma de calcular el anticipo es tomar el impuesto neto de renta, multiplicarlo por el 75% y al valor obtenido restarle las retenciones en la fuente que se le practicaron en el año. En el caso de la vicepresidenta el cálculo sería: $18.221.000 por 75%, menos las retenciones en la fuente del año de $20.755.000, lo que arroja como resultado -$7.089.000; al ser negativo este valor, el anticipo a reportar en la declaración sería igual a cero.
(3) Otra forma de calcular el anticipo es tomar el promedio del impuesto de los dos últimos años (en este caso, 2017 y 2018), multiplicarlo por el 75% y al valor obtenido restarle las retenciones en la fuente que se le practicaron en el año. En el caso de la vicepresidenta, para que el anticipo arrojara $11.726.000, el impuesto neto de renta en la declaración del 2017 debió ser de $68.394.000.