En este artículo aprenderás cuáles son las características de los bonos estatales y de los bonos privados, pero lo más importante es que descubrirás si estos son una opción que conviene como inversión. Antes de entrar en estos temas, debemos detenernos en lo primero: ¿qué es un bono?

El bono es la forma en la que tú puedes prestarle dinero a una entidad privada o al mismo Estado con el objetivo de ganar los intereses del préstamo en el proceso. 

Muchas veces las personas confunden los bonos con las acciones en las empresas y la verdad es que son muy diferentes.

¿Cuál es la diferencia entre los bonos y las acciones?

La diferencia principal entre estas dos formas de inversión es que, con las acciones, te estás volviendo dueño de una pequeña parte de la empresa, mientras que con los bonos no. 

Cuando compras acciones de una empresa, tus rendimientos o tu rentabilidad en general va a depender del desempeño de la compañía, mientras que con los bonos, la compañía te va a pagar intereses sobre el dinero que le prestaste, sin importar realmente su rendimiento en el mercado.

Ahora, aclaremos qué diferencias puede tener comprar bonos estatales o privados.

¿Qué son los bonos del Estado?

Cuando compras bonos del Estado, le estás prestando dinero al gobierno para que lleve a cabo diferentes proyectos a cambio de una tasa de interés fija pactada con anticipación.

Los bonos del Estado son una herramienta de inversión de bajo riesgo, ya que el Estado te va a definir la tasa de interés fija que vas a recibir desde un principio. Aunque también hay que saber que, al ser de bajo riesgo, su rentabilidad no va a ser muy alta.

Existen además diferentes plazos para los bonos, es decir, el tiempo que se va a demorar el Estado en devolverte tu inversión inicial. Miremos el siguiente ejemplo:

Supongamos que compras bonos por $10.000.000 a 10 años y te ofrecen una tasa de interés del 7% anual, esto significa que cada año el gobierno te va a pagar el 7% de los $10.000.000, es decir $700.000, y al terminar el plazo de los 10 años te va a devolver tu inversión inicial de $10.000.000.

Los bonos se suelen negociar en mercados abiertos, esto significa que en cualquier momento podrías vender tu bono a otra persona para recuperar antes tu inversión, suponiendo que, por ejemplo, tienes otra inversión más rentable que puedes aprovechar. 

Aunque es importante tener claro que no necesariamente vas a poder vender tu bono al mismo valor que lo compraste, posiblemente lo venderás un poco más bajo o incluso más alto, dependiendo de las expectativas del mercado sobre los bonos. Por ejemplo, si las tasas de interés aumentan significa que posiblemente habrá otras opciones de inversión más interesantes y que tu bono ya no será tan atractivo, en ese caso  tendrás que negociarlo por debajo del valor que invertiste inicialmente.

Estas inversiones se conocen como inversiones libres de riesgo, sin embargo, hay que tener claro que ninguna inversión es libre de riesgo.

¿Qué riesgos asumes con un bono del Estado?

El principal riesgo que se asume al comprar bonos estatales está asociado a las tasas de interés del Banco de la República. Si se da un aumento en las tasas de interés, entendiéndose que otras inversiones deberían empezar a generar mayor rentabilidad por el aumento del valor del dinero en el tiempo, la rentabilidad de tu bono podría no sonar tan atractiva y cuando lo intentes vender posiblemente tendrás que hacerlo a un precio inferior al de tu inversión inicial.

También existe el riesgo de enfrentar una inflación más alta de lo normal, que, en términos reales, puede incluso generarte pérdidas sobre tu inversión. Por ejemplo, si la tasa de interés que recibes por el bono que adquiriste es del 7% y la inflación anual llegara a ubicarse en el 8%, el dinero estaría perdiendo valor a mayor velocidad que la generación de intereses.

Podríamos hablar incluso en riesgos por variación en tasas de cambio, aunque esto sería solo en el caso que tuvieras un bono que generara la rentabilidad en una divisa diferente a la que se utilizó para hacer la inversión, por ejemplo, si tu inversión la hiciste en dólares, pero la rentabilidad la recibes en pesos.

¿Qué son los bonos privados?

Igual que los bonos estatales, los bonos privados son deuda. Es decir, un préstamo que le haces a una empresa determinada a cambio de recibir intereses que son pactados con anterioridad.

Las empresas necesitan financiarse para mantener liquidez, expandirse o llevar a cabo proyectos internos, y no siempre tiene que ser con un banco. En un momento determinado una empresa puede tomar la decisión de emitir bonos para “pedirle dinero prestado” a pequeños inversionistas que quieran recibir una rentabilidad periódica a cambio.

¿Cómo funcionan las tasas de interés en los bonos?

Cuando inviertes en bonos puedes encontrar dos tipos de tasas de interés: fijas o compuestas. Las compuestas normalmente están atadas a tasas como el IPC o el DTF; el IPC es el indicador que se refiere a los cambios en los precios (inflación) y el DTF es el promedio de rentabilidad de los CDTs en el país. 

Por ejemplo, supongamos que un año determinado la variación del IPC fue de 4% y tú tienes un bono a una tasa de interés del IPC + 4, esto significa que el interés que debes recibir es del 8%.

Una tasa de interés ligada al IPC te va a proteger, en términos reales, de perder dinero. En este caso, si el país se enfrentara a una crisis de inflación más alta de lo normal estarías protegido.

¿Los bonos son una buena opción de inversión?

Como cualquier tipo de inversión, para decir si es una buena o mala opción, tendríamos que tener en cuenta muchas variables, como el momento, el mercado, la estabilidad política del país, la estabilidad de la empresa donde inviertes, tu situación actual y lo que quieres lograr con esta inversión. 

Sin embargo, podemos afirmar que los bonos son un tipo de inversión muy popular y que en un determinado momento pueden ser una opción interesante para generar rentabilidad sobre tu capital de forma completamente pasiva, ya que solo tienes que invertir y esperar.

¿A qué tipo de inversionista está dirigido?

Podríamos hablar de un rango muy amplio de inversionistas, sin embargo, puede ser una opción llamativa para un inversionista de perfil conservador que quiera tener control sobre su rentabilidad y no asumir demasiado riesgo sobre su capital, pero que además no espere demasiada rentabilidad.